jueves, noviembre 17, 2005

dibujando a Rodin...

La Catedral, 1908, Piedra. Musée Rodin, París Esta vez quiero compartir con ustedes un nuevo tipo de ejercicio que estoy comenzando a realizar...

Me encontré en la 'comer' un librito de oferta, es una breve biografía-descripción de la obra artística de Auguste Rodin. El libro se llama "Rodin", de editorial NUMEN, 2005.

Y bueno, el ejercicio consiste en tratar de dibujar las esculturas de este maestro, que en lo personal me parecen sensacionales. Una de mis favoritas es "La catedral" (ver foto) y al final de este post podrán apreciar el sencillo trabajo a lápiz que realicé para tratar de capturar (vaga y simplonamente) esta obra maestra.

Para rematar, quiero transferir un fragmento del libro que, a mi parecer, es una anécdota que habla de la fuerza que Rodin amalgamaba con su personalidad. Esta anécdota es impresionante además porque involucra a Isadora Duncan, una joya de la danza...

... Estas historias se centran en su carisma (a pesar de su corta estatura o, quizás, debido a ello), en su energía sexual, sus manos, sus penetrantes ojos azules y su pesada forma de andar. La bailarina americana Isadora Duncan, por ejemplo, explica cómo a principios de siglo invitó a su estudio al gran escultor. Allí, ella interpretó para él uno de sus bailes (él tenía unos sesenta años, ella unos veinte), y cuenta: "Empezó a manosear todo mi cuerpo como si se tratara de arcilla y su cuerpo desprendió un calor que me abrasó y me fundió. Mi deseo más absoluto fue de entregarle todo mi ser y realmente lo hubiera hecho si no hubiera sido porque mi absurda eduación hizo que me asustara, así que me alejé y, desconcertada, le pedí que se marchara... ¡Qué lástima! ¡Cuántas veces he lamentado este malentendido pueril que me hizo perder la divina oportunidad de entregar mi virginidad al mismísimo dios Pan, al terrible Rodin!" ...

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